martes, 15 de septiembre de 2026
México

Banca mexicana busca modernizar sistemas heredados sin eliminar el lenguaje COBOL

Las instituciones financieras en México enfrentan el desafío de actualizar su infraestructura tecnológica manteniendo la estabilidad operativa de sus sistemas centrales.

Redacción Palabra Abierta
Foto: eleconomista.com.mx

La banca en México se encuentra en una etapa crítica de transformación digital al intentar modernizar sus sistemas centrales, conocidos como core bancario, sin abandonar el lenguaje de programación COBOL. A pesar de contar con más de cinco décadas de antigüedad, estos sistemas continúan siendo la columna vertebral de las operaciones financieras en el país, gestionando desde transacciones masivas hasta la seguridad de los depósitos bancarios.

El problema central radica en la brecha tecnológica que enfrentan las instituciones tradicionales frente a los neobancos. Mientras que las plataformas nativas digitales operan con arquitecturas ágiles y flexibles, los bancos tradicionales arrastran una carga técnica que eleva los costos operativos y dificulta la implementación de nuevas funcionalidades. Esta situación ha obligado a los equipos de tecnología a buscar soluciones híbridas que permitan integrar interfaces modernas con el procesamiento robusto que ofrece la infraestructura actual.

Especialistas del sector financiero señalan que el reemplazo total de estos sistemas representa riesgos operativos significativos, debido a la complejidad de migrar volúmenes masivos de datos históricos. Por ello, la tendencia actual se inclina hacia la implementación de capas de abstracción o APIs que conectan el software antiguo con aplicaciones de última generación. Esta estrategia busca acelerar la innovación sin comprometer la integridad de la arquitectura central que ha sostenido el sistema financiero mexicano durante años.

De cara al futuro, las instituciones proponen avanzar hacia modelos de computación en la nube que convivan de manera segura con sus centros de datos internos. Este enfoque busca optimizar los recursos, reducir las tareas de mantenimiento y mejorar la experiencia del usuario final. La meta es lograr una operatividad que combine la fiabilidad histórica del sistema con la rapidez de respuesta que exigen los clientes en la era digital actual.

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