martes, 28 de julio de 2026
Tecnología

La lección de calidad que transformó la filosofía de Samsung

En 1995, Lee Kun-hee marcó un antes y un después en la historia de Samsung al destruir miles de productos defectuosos frente a sus empleados.

Redacción Palabra Abierta
Foto: xataka.com.mx

El punto de inflexión en la historia de Samsung ocurrió en 1995, cuando su entonces presidente, Lee Kun-hee, tomó una decisión radical para cambiar el rumbo de la compañía. Ante la percepción de que sus productos carecían de la calidad necesaria para competir globalmente, el directivo ordenó la destrucción pública de miles de teléfonos y faxes que presentaban fallas técnicas. Este acto simbólico involucró cerca de 150,000 dispositivos que fueron reducidos a escombros ante la mirada atónita de los trabajadores, marcando el inicio de una nueva era enfocada en la excelencia tecnológica.

La medida no fue un evento aislado, sino la punta de lanza de una reforma organizacional profunda. La empresa buscaba dejar atrás la reputación de fabricante de productos económicos para posicionarse como un referente en innovación y durabilidad. Este enfoque, que hoy define la presencia de la marca en mercados como el mexicano, obligó a los ingenieros y diseñadores a replantear sus procesos de manufactura, priorizando la fiabilidad técnica sobre la cantidad de unidades vendidas.

Para el mercado en México, donde la tecnología de consumo exige altos estándares de competitividad, esta filosofía de calidad se ha vuelto esencial. La estrategia de Samsung no solo transformó su cultura interna, sino que estableció un modelo de gestión que prioriza la corrección inmediata de errores antes de que los productos lleguen a manos de los usuarios finales. Este rigor operativo ha sido fundamental para mantener su relevancia en un sector tecnológico saturado de opciones.

La historia de la quema de productos sirve como un recordatorio de que, en cualquier industria, la calidad no es negociable. Mientras que otras corporaciones se enfocan únicamente en métricas de volumen, el caso de Samsung demuestra que la reputación de una marca se construye sobre la confianza del consumidor. Al priorizar la integridad de sus equipos, la compañía logró consolidarse como una de las firmas más influyentes a nivel internacional, una lección que sigue vigente hoy en día.

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