domingo, 2 de agosto de 2026
Tecnología

Investigadores de la UNAM transforman aceite de cocina usado en jabón biodegradable

Expertos universitarios desarrollan una técnica eficiente para convertir los residuos de aceite doméstico en productos de limpieza, reduciendo la contaminación del agua en México.

Redacción Palabra Abierta
Foto: xataka.com.mx

Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han desarrollado un proceso técnico para transformar el aceite de cocina desechado en jabón artesanal, buscando mitigar el impacto ambiental que este residuo genera al ser vertido en el drenaje. Tras el uso doméstico, la acumulación de grasas en tuberías y cuerpos de agua representa un desafío significativo para las redes de alcantarillado, por lo que esta iniciativa propone una solución circular para el aprovechamiento de residuos orgánicos en los hogares mexicanos.

El procedimiento consiste en la recolección, filtrado y saponificación del aceite, el cual es sometido a reacciones químicas controladas para obtener una base sólida de limpieza. Según el equipo académico, el objetivo principal es transformar un desecho que usualmente termina en los ecosistemas acuáticos en un insumo útil para la higiene personal o la limpieza del hogar, evitando que una pequeña cantidad de aceite contamine miles de litros de agua potable.

Esta alternativa técnica se presenta como una opción viable para fomentar la educación ambiental y la economía circular entre la población mexicana. Al convertir el aceite en un producto biodegradable, se busca incentivar que los ciudadanos dejen de desecharlo directamente por el fregadero, un hábito común que satura los sistemas de tratamiento de aguas residuales en las ciudades del país.

El proyecto universitario sugiere la creación de centros de acopio en campus y unidades habitacionales para gestionar la recolección de manera segura. De esta forma, se propone que la ciudadanía participe activamente en la cadena de reciclaje, permitiendo que la producción de jabón a pequeña escala ayude a disminuir la carga de contaminantes en las plantas de tratamiento de agua municipales.

Aunque el proceso se mantiene actualmente en etapas de experimentación y divulgación, los investigadores confían en que la replicabilidad de este método pueda escalar hacia programas comunitarios más amplios. El impacto esperado es una mejora en la calidad de las aguas residuales urbanas y una mayor conciencia sobre la disposición correcta de los residuos que se generan cotidianamente en la cocina.

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