martes, 15 de septiembre de 2026
Tecnología

Boeing 737 convertido en arrecife artificial tras dos décadas bajo el mar

Un Boeing 737-200, sumergido deliberadamente en 2006 frente a la costa de Chemainus, se ha transformado en un ecosistema marino próspero.

Redacción Palabra Abierta
Foto: xataka.com.mx

El 14 de enero de 2006, un Boeing 737-200 fue depositado en el lecho marino del estrecho de Georgia, cerca de Chemainus, marcando el inicio de un ambicioso proyecto de conservación marina. La aeronave, que fue preparada meticulosamente para evitar la contaminación de las aguas, fue hundida con el propósito de crear un arrecife artificial que fomentara la biodiversidad en una zona afectada por la pesca intensiva.

Veinte años después, el fuselaje del avión ha dejado de ser una estructura metálica para convertirse en un hábitat complejo. Especialistas en biología marina señalan que la estructura de la aeronave proporciona refugio a numerosas especies de peces, crustáceos y moluscos, además de servir como base para el crecimiento de corales y esponjas que se han adherido a las alas y el fuselaje.

Este fenómeno subraya la capacidad de regeneración de los ecosistemas cuando se implementan medidas adecuadas de intervención humana. Aunque el proyecto fue diseñado inicialmente como una iniciativa local en Canadá, el caso ha sido estudiado por expertos en medio ambiente de diversos países, incluyendo a integrantes de la SEMARNAT en México, quienes analizan el potencial de estas estructuras para la recuperación de arrecifes degradados en el Pacífico y el Caribe mexicano.

El éxito de este arrecife artificial demuestra que el uso de materiales inertes en entornos marinos puede ser una herramienta efectiva para la preservación de la vida silvestre. A diferencia de las estructuras naturales, que requieren siglos para formarse, este avión ha permitido observar una colonización biológica acelerada, proporcionando datos valiosos para futuros proyectos de restauración oceánica a gran escala.

Actualmente, la zona es un destino frecuente para investigadores y buceadores que monitorean la evolución de la fauna marina en el lugar. La permanencia de la estructura bajo el agua sigue siendo un testimonio de cómo la ingeniería y la naturaleza pueden converger para mitigar el impacto ambiental causado por la actividad humana en los océanos del mundo.

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